El día que descubrí que no me esperabas en el infierno mi corazón dio un vuelco. Así que al final nada de llamas alrededor. Todo está cercado con una valla blanca y tu calavera ha dejado de ser polvo y se ha rodeado de rosales que apuesto a que florecen durante todo el año. Tus brazos ya no están morados y la opción de standby se ha perdido entre la lluvia, que ya nunca es ácida. Ya nunca te duele nada, puede que algún día llegue a alegrarme realmente de que hayas encontrado el antídoto para que todo ese veneno que tenías dentro dejase de hacer su efecto.
*Pálido. Christina Rosenvinge.
*Pálido. Christina Rosenvinge.