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domingo, 12 de junio de 2011

Lo que sea será otra cosa.

Vivir es ser otro. Ni sentir es posible si hoy se siente como ayer se sintió: sentir hoy lo mismo que ayer no es sentir: es recordar hoy lo que se sintió ayer, ser hoy el cadáver vivo de lo que ayer fue la vida perdida. Apagarlo todo en el cuadro de un día para otro, ser nuevo con cada nueva madrugada, en una revirginidad perpetua de la emoción: esto, y sólo esto, vale la pena ser o tener, para ser o tener lo que imperfectamente somos.
Esta madrugada es la primera del mundo. Nunca este color rosa amarilleciendo para blanco caliente se ha posado así en la faz con que el caserío del oeste encara lleno de ojos vidriados el silencio que viene en la luz creciente. Nunca hubo esta hora, ni esta luz, ni este ser mío. Mañana, lo que sea será otra cosa, y lo que yo vea será visto por unos ojos recompuestos, llenos de una nueva visión.


*Del Libro del desasosiego de Fernando Pessoa.


jueves, 14 de abril de 2011

Sobre los caballos que morían en sus establos.

* -Lo leí hace poco en el periódico. Te lo quería contar pero se me olvidó. Lo explicaba un veterinario en una entrevista: el caballo, tanto física como psicológicamente, es de lo más sensible a la influencia de la luna. Conforme se va acercando la luna llena, se vuelve terriblemente irritable y también tiene problemas físicos. Las noches de luna llena, muchos enferman y aumenta de manera extraordinaria el número de caballos que muere. Nadie sabe a ciencia cierta por qué sucede, pero es una realidad estadística. Este veterinario, especializado en caballos, decía que las noches de luna llena está tan ocupado que apenas puede dormir.
- Caramba -dijo mi mujer.
- Peor aún es el eclipse solar. Los días que hay un eclipse solar, la situación de los caballos es todavía más trágica. No puedes imaginarte el número de caballos que puede llegar a morir un día de eclipse total de sol. Lo que quería decirte es que en este mismo instante, en algún lugar de la tierra, hay caballos que mueren, uno tras otro. Comparado con esto, que tú te metas con alguien no tiene ninguna importancia. Intenta imaginarte los caballos muriendo. Imagínatelos una noche de luna llena, tumbados sobre la paja de sus establos, echando espumarajos blancos por la boca, jadeando agónicamente.


*De Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, de Haruki Murakami.


En realidad sé que es una tontería, ocurren cosas mucho peores en el mundo a las que poder recurrir sin irse a algo tan rebuscado, pero por alguna razón, desde que leí esto se me vienen imágenes de caballos moribundos a la mente cuando menos me lo espero y me parece algo tan triste que me dan escalofríos.

martes, 8 de febrero de 2011

Repulsión.

La atmósfera de abandono y de muerte era extremadamente opresiva y el olor a pescado casi intolerable.

El mundo apesta. Olor a cadáveres y a pescado, entremezclados. Sensación de fracaso, asquerosa degeneración. El mundo apesta. No hay fantasmas bajo la luna tumefacta; solo cadáveres hinchados y ennegrecidos, a punto de estallar en un vómito pestilente.
No hablemos del tacto. Tocar a los seres, a las entidades vivas, es una experiencia impía y repugnante. Su horrible piel, abotargada y granujienta, supura humores putrefactos. Sus tentáculos succionadores, sus órganos de prensión y masticación son una constante amenaza. Los seres, y su espantoso vigor corporal. una efervescencia amorfa y nauseabunda, una hedionda Némesis de quimeras medio abortadas; una blasfemia.
A veces la visión nos llena de terror, a veces nos deja entrever maravillosas arquitecturas fantásticas. Pero, ay, tenemos cinco sentidos. Y los demás sentidos convergen para confirmar que el universo es francamente repulsivo.

*Fragmento de H.P.Lovecraft. Contra el mundo, contra la vida de Michel Houellebecq.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Circunstancias.

"Le dijsite que Miguel Ángel era un maniaco-depresivo que se retrató a sí mismo como mártir flagelado en su cuadro. Que Henri Matisse dejó la abogacía por una apendicitis. Que Robert Schumann solamente empezó a componer después de que se le paralizara la mano derecha y eso terminara con su carrera de concertista de piano. [...] Hablaste de Nietzsche y de su sífilis terciaria. De Mozart y su uremia. De Paul Klee y el escleroderma que le encogió las articulaciones y los músculos hasta matarlo. De Frida Kahlo y la espina bífida que le llenaba las piernas de llagas sangrantes. De Lord Byron y su pie deforme. De las hermanas Bronte y su tuberculosis. De Mark Rothko y su suicidio. De Flannery O'Connor y su lupus. La inspiración necesita enfermedad, heridas y locura.
-De acuerdo con Thomas Mann -dijo Peter-, los grandes artistas son grandes inválidos."