miércoles, 28 de septiembre de 2011

Yugulares.

Este año las tormentas de verano han sido casi inexistentes por aquí. A partir de ahora, cuando llueva, la ropa se empapará en otoño y a medida que se vaya secando, solo quedarán verbos colgados en las cuerdas, con las pinzas flojas, pendiendo/pendientes de un hilo.
Cuando esto pase, te harás preguntas, observarás para elaborar respuestas, discurrirás, atarás cabos, la mayoría de las veces concluirás mal y yo probablemente solo estaré pensando en sentir una yugular ajena junto a la mía.

Como Drácula.





Como Drácula y como D. y como Roger Sterling. Seguro que como Satán y como Judas Iscariote, el "malo", ya sabes.

martes, 6 de septiembre de 2011

L'agonie.

Algo así.

martes, 23 de agosto de 2011

Sopa gris.

Finalmente el verano ha tenido mucho que ver con gatos, con sorber sesos, con la dificultad para dormir que aumenta, con conciertos que son pero no son, con plasma sanguíneo, con alegrarse de no poseer un Colt calibre 38 y con Murakami, que me cuenta esto y yo asiento:

Me imaginé a los gatos encerrados en el piso, medio muertos de hambre. Aquellos blandos, pequeños carnívoros. Yo - mi yo real - estaba muerto, ellos estaban vivos. Vi como devoraban mi carne, roían mi corazón, chupaban mi sangre. Aguzando el oído podía sentir cómo, en algún lugar remoto, los gatos sorbían mis sesos. Tres gatos de movimientos flexibles rodeaban mi cráneo partido y chupaban la densa sopa gris que contenía. Sus lenguas rojas y ásperas lamían con deleite cada pliegue de mi conciencia. Y a cada lametón, mi mente vacilaba y se iba diluyendo como la neblina. De Sputnik, mi amor.

jueves, 30 de junio de 2011

Anemic.






miércoles, 29 de junio de 2011

Cien mil.

Cuando dejó de lamerse las heridas, el asesino de Dios me dio la mano. Yo le devolví fraternalmente la paz y el universo siguió gritando, pero un poco más bajo. En el piso de abajo se seguían escuchando conversaciones sobre deformidades labiales y sobre tortugas bobas devueltas al mar, en el mío Corcobado seguía contando caballitos de anís, cien mil o los que hagan falta, caballero, siento que desee morir precisamente esta noche, pero si quiere le acompaño al mar, no me lo diga dos veces.


*Versionando.

En un bolsillo.

Las coristas ya no tienen que usar laca, lo terminal no tiene por qué ser especialmente poético y no hay relación entre vocalizar correctamente y ser comprendido. Me temo que Spiderman ya no te quiere para cenar esta noche y por esta regla del tres, cada vez temo más que cuando me encuentre con una cucaracha en la calle al volver a casa, deje de comportarse pacíficamente. Últimamente inicio descargas en las que el tiempo estimado es de 1045 días y efectivamente, ni teniendo fe el número disminuye. Que no, que no, que el infinito ya no nos cabe en un bolsillo.



*Me canta Robert...the spiderman is having me for dinner tonight!