sábado, 12 de junio de 2010

Caramelos de Jengibre.

Cuando estoy triste o me siento sola, por alguna razón que no acabo de comprender, me apetece ver Mi vida sin mí. Siempre me produce sentimientos contradictorios, evidentemente no me hace sentir mejor porque es un dramón, pero hay ciertas cosas en ella que son una especie de catársis barata.

Hoy la he visto, fuera llovía, tenía resaca y me apetecía tomar un café bien cargado y fumarme un cigarrillo con alguien en algún sitio que no fuera mi casa. Repasaba mi agenda del móvil mientras que Ann disfrutaba de los caramelos de Jengibre cuando me di cuenta de algo, ella solo tenía un año más que yo. Si a mí me dijeran ahora mismo que me quedan un par de meses de vida, tres como mucho, y decidiera grabar cintas con mis últimos pensamientos para despedirme de la gente me bastaría con grabarme durante tres minutos máximo, y seguro que solo diría gilipolleces. En realidad lo que me parece desolador es que no soy capaz de dejar huella en la gente. Cómo me gustaría hacer que alguien piense que el mundo es menos malo porque existo.





*Long nights. Eddie Vedder.

2 comentarios:

Testigo del Error. dijo...

Suscribo todas y cada una de tus palabras, Jana.
Me ocurre lo mismo, a mí también me produce esa especie de catarsis barata, y yo tampoco sabría qué decir si tuviera que despedirme...y sobretodo, más allá de mi madre, mi abuela, y alguna que otra persona muy cercana, no sabría si he llegado a dejar huella.
Por eso camino sobre arena, donde el viento borra mis pasos. Creo que es una forma cobarde de no tener que preocuparme de eso nunca más, lo que me resulta triste.
De mi, y mis corazas.
...
Muaquis.

Lois dijo...

A tan pocas personas sabría tan poco que decir...creo que es una película de lo menos convencional, me gustó su imprevisibilidad, o su argumento nunca visto en otra película anterior, que ya cuando veo una peli es muy difícil no prever lo que sucederá.