domingo, 12 de junio de 2011

Gasolina.

Que al final todo se reduce a no morirse si se acaba la gasolina y superar la ausencia de ciertas ausencias, quizás mejor evitando las vísceras purulentas. Elegir dónde construir el nido es importante, cuidate de hacerlo en el árbol podrido, hazlo en otro aunque tenga las ramas de latón. Tiempo actual: tormenta eléctrica. Como recomendación: no vender aún la piel del oso / afilarse las uñas.




Suena.

Lo que sea será otra cosa.

Vivir es ser otro. Ni sentir es posible si hoy se siente como ayer se sintió: sentir hoy lo mismo que ayer no es sentir: es recordar hoy lo que se sintió ayer, ser hoy el cadáver vivo de lo que ayer fue la vida perdida. Apagarlo todo en el cuadro de un día para otro, ser nuevo con cada nueva madrugada, en una revirginidad perpetua de la emoción: esto, y sólo esto, vale la pena ser o tener, para ser o tener lo que imperfectamente somos.
Esta madrugada es la primera del mundo. Nunca este color rosa amarilleciendo para blanco caliente se ha posado así en la faz con que el caserío del oeste encara lleno de ojos vidriados el silencio que viene en la luz creciente. Nunca hubo esta hora, ni esta luz, ni este ser mío. Mañana, lo que sea será otra cosa, y lo que yo vea será visto por unos ojos recompuestos, llenos de una nueva visión.


*Del Libro del desasosiego de Fernando Pessoa.


domingo, 29 de mayo de 2011

Lemming.


Lemming + lemming + lemming + lemming + lemming + lemming + lemming...


lunes, 16 de mayo de 2011

domingo, 15 de mayo de 2011

Ácaros.

El día en que él me explicó en qué consistía el canibalismo emocional se me rompió un poco un diente. La asimetría ganó, por tanto, algo más de terreno. Después, mientras notaba su aliento tras mi oreja derecha y los latidos de su corazón propagándose por mi espalda, yo no podía evitar pensar en sí la almohada estaría llena de diminutos ácaros. Sospecho que cuando volví en mí estaba a punto de caérseme la baba.

sábado, 7 de mayo de 2011

Cine.

La ciudad se llenó de barbies con las articulaciones móviles mientras que las agujas del reloj giraban más despacio y con más soberbia. Cientos, miles, el imperio de los clones, diferentes versiones del mismo patrón. Entre ellas, como una infiltrada condenada al fracaso por desencajar, llegué al cine, antes de tiempo. La sala estaba casi vacia, sonaban canciones en italiano y había un chico que parecía salido de un cuadro de Tiziano. Cuando acabó la película oí que alguien decía que había sido como una obra de teatro, pero de las malas. Miré a Sean Penn, sonrió y yo asentí. Haha.


*Escuchando.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Días y días.